El desarrollo es crecimiento inteligente. No depende sólo de los volúmenes alcanzados o del patrimonio obtenido, sino de un equilibrio integral que permita competir en forma sostenida.
 
En el contexto de los negocios, existen conocimientos necesarios claves para el desarrollo empresarial competitivo. Entender qué está sucediendo en el entorno de su negocio, implica estudiar no sólo los componentes económicos, tecnológicos y comerciales que hacen a los mercados y productos, sino también los
aspectos culturales que moldean los comportamientos y hábitos de consumo.
Es fundamental reconocer que la tecnología, normas internacionales de calidad y de responsabilidad civil relacionada con el medio ambiente, la desregulación y la internacionalización de productos y servicios, obligan a asumir y considerar pautas exigentes de alta competitividad en los negocios.
El desarrollo empresarial es mucho más que crecer cuantitativamente y obtener excelente rentabilidad en lo inmediato. Involucra realmente, un cambio cualitativo integral de la empresa hacia una competitividad sustentable en el tiempo.
Esto significa una competitividad que logre entender niveles satisfactorios y sostenibles no sólo en materia de resultados económico-financieros, sino también en materia de innovación en productos y servicios; capacidad de cambio organizacional e, inclusive, de respuesta ante demandas y expectativas de los distintos stakeholders que hacen viable a la empresa
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